Cómo proteger tus cuentas sin ser experto en tecnología
La mayoría de cuentas robadas no se pierden por ataques sofisticados, sino por tres descuidos que se pueden corregir en una tarde.
Cuando alguien pierde el control de su correo o de sus redes, rara vez ha sido víctima de un ataque complejo. Casi siempre hay detrás uno de tres descuidos, y los tres se arreglan sin conocimientos técnicos.
1. Repetir la misma contraseña
Es el fallo más extendido y el más costoso. Cuando una web sufre una filtración, esas contraseñas acaban en listas que se prueban automáticamente en otros servicios. Si usas la misma en el correo y en una tienda cualquiera, la filtración de la tienda te cuesta el correo.
Y el correo es la pieza clave: quien lo controla puede restablecer la contraseña de casi todo lo demás.
La solución no es memorizar veinte contraseñas distintas. Un gestor de contraseñas las guarda por ti y solo tienes que recordar una. Si prefieres no usarlo, al menos ten una única y exclusiva para el correo.
2. No activar la verificación en dos pasos
Es la medida que más protege y la que menos gente activa. Consiste en que, además de la contraseña, haga falta un código que llega a tu móvil o a una aplicación.
Con eso, aunque alguien consiga tu contraseña, no puede entrar. Se activa en los ajustes de seguridad de cada servicio y lleva un par de minutos.
Actívala primero en el correo, después en las redes sociales y en cualquier sitio donde tengas dinero.
3. Caer en un mensaje de suplantación
Llega un correo o un mensaje que parece de tu banco, de una red social o de una empresa de paquetería. Avisa de un problema urgente y pide que entres por un enlace. Ese enlace lleva a una copia de la página real, y lo que escribas ahí se lo llevan.
Las señales habituales: urgencia exagerada, faltas de ortografía, una dirección de remitente que no cuadra con la empresa, y sobre todo que te pidan datos que la empresa ya tiene.
La regla que funciona siempre: nunca entres a una cuenta desde un enlace de un mensaje. Abre tú la aplicación o escribe la dirección a mano. Si el aviso era real, lo verás al entrar.
Qué hacer si ya te ha pasado
Cambia la contraseña inmediatamente desde otro dispositivo si puedes. Revisa las sesiones abiertas y cierra todas las que no reconozcas. Comprueba si te han añadido un correo o un teléfono de recuperación que no sea tuyo, porque es lo primero que hacen para mantener el acceso. Y avisa a tus contactos, porque desde tu cuenta intentarán engañarlos a ellos.
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